Estamos aquí para desaprender las
enseñanzas de la iglesia, el estado
y nuestro sistema educativo.

Estamos aquí para tomar cerveza.

Estamos aquí para matar la guerra.

Estamos aquí para reírnos del destino
y vivir tan bien nuestra vida que
la muerte tiemble al recibirnos

Charles Bukowski...

24 septiembre 2010

Y beber y beber hasta...estar bien?

Leo, en el Peru21, con algo de asombro y alegría (mucha alegría) que el consumo "moderado" de cerveza previene males cardiovasculares. Y esque según un estudio de la Universidad de Barcelona y del Instituto de Salud Carlos III, las personas que beben cerveza moderadamente son menos propensas a sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes. Reposteo el artículo de la wev21.

Un estudio revela que bebedores moderados tienen menores riesgos cardiovasculares. En exceso no es beneficiosa, pero tiene sus ventajas.

Siempre se recuerda las consecuencias negativas del consumo excesivo de cerveza: cirrosis, problemas en el corazón y en el sistema nervioso, además de ser causante de esa molesta pancita. Sin embargo, si se bebe moderadamente, puedes proteger tu organismo sin problemas.

Un reciente estudio del Hospital Clínic, de la Universidad de Barcelona y del Instituto de Salud Carlos III de España revela que su consumo puede tener efectos positivos en relación con las enfermedades cardiovasculares, que afectan el corazón y los vasos sanguíneos.

Asimismo, se comprobó que los participantes que beben cerveza mantienen un nivel más elevado de proteínas y carbohidratos. Incluso, presentaron un índice de masa corporal menor que las personas no consumidoras.

LO POSITIVO. Según la investigación, quienes incluyen la cerveza en su dieta –sin exagerar en la cantidad– se ven poco afectados por males como la diabetes mellitus (de tipo 2) e hipertensión.
Rosa María Lamuela, profesora del Departamento de Bromatología y Nutrición de la Universidad de Barcelona, explicó que estas personas también tienen menor incidencia en perfiles lípidos con elevación de HDL-colesterol (colesterol bueno) y presentan una disminución del perfil LDL-colesterol (colesterol malo). Recuerda que las personas adultas y sanas podrán ser beneficiadas con esta bebida y otros ingredientes naturales.

Ya saben, chupeta moderada = vida saludable. A BEBER SE HA DICHO!!!


23 septiembre 2010

Marceau (1923-2007)

Ayer se cumplieron 3 años de la partida de Marcel Marceau, este extraordinario mimo y actor francés que se inició en la actuación luego que finalizó la Segunda Guerra Mundial. Su personaje más famoso fue "Bip", un payaso con sueter de rayas y un sombrero viejo que llevaba una flor. Cuelgo algunos videos, el primero es de una entrevista que le hacen a Marcel y los siguientes son dos videos de sus rutinas.

"El silencio no tiene límites, los límites los impone la palabra"
Marcel Marceau








19 septiembre 2010

LOS DERECHOS HUMANOS SON PARA LOS HUMANOS DERECHOS!

LOS DERECHOS HUMANOS SON PARA LOS HUMANOS DERECHOS!!!!

Hace poco, las madres de PANDILLEROS encarcelados, realizaron una manifestación, exigiendo los "DERECHOS" de sus hijos.
Acá está la respuesta de una madre ciudadana, hacia la madre que protestaba...
DE MADRE A MADRE:
"Vi tu enérgica protesta delante de las cámaras de TV, en la reciente manifestación en favor de la reagrupación de presos y su transferencia a cárceles cercanas a sus familiares, y con mejores prestaciones.
Vi cómo te quejabas de la distancia que te separa de tu hijo, y de lo que supone económicamente para tí, ir a visitarlo como consecuencia de esa distancia.
Vi también toda la cobertura mediática que dedicaron a dicha manifestación, así como el soporte que tuviste de otras madres en la misma situación y de otras personas que querían ser solidarias contigo, y que contabas con el apoyo de algunas organizaciones y sindicatos populistas, comisiones pastorales, órganos y entidades en defensa de los derechos humanos, ONGs etc. etc.
Yo también soy madre y puedo comprender tu protesta e indignación.
Enorme es la distancia que me separa de mi hijo.
Trabajando mucho y ganando poco, idénticas son las dificultades y los gastos que tengo para visitarlo. Con mucho sacrificio sólo puedo visitarlo los domingos, porque trabajo incluso los sábados para el sustento y educación del resto de la familia.
Felizmente, también cuento con el apoyo de amigos, familia, etc.
Si aún no me reconoces, yo soy la madre de aquel joven que se dirigía al trabajo, con cuyo salario me ayudaba a criar y mandar a la escuela a sus hermanos menores, y que fue asaltado y herido mortalmente a balazos disparados por tu hijo.
En la próxima visita, cuando tú estés abrazando y besando a tu hijo en la cárcel yo estaré visitando al mío y depositándole unas flores en su tumba, en el cementerio.

¡Ah! Se me olvidaba: ganando poco y sosteniendo la economía de mi casa, a través de los impuestos que pago, tu hijo seguirá durmiendo en un colchón y comiendo todos los días. O dicho de otro modo: seguiré sosteniendo a tu hijo malhechor.

Ni a mi casa, ni en el cementerio, vino nunca ningún representante de esas entidades (ONGs), que tan solidarias son contigo, para darme apoyo ni dedicarme unas palabras de aliento.

¡Ni siquiera para decirme cuáles son MIS DERECHOS!


¡Si estás de acuerdo con esta carta, hazla circular!
Quizás entre todos, podamos revertir estos valores que existen en nuestro país, donde los delincuentes,ladrones, terroristas y corruptos tienen más derechos que los ciudadanos honrados y trabajadores, que sólo queremos vivir en paz.



¡ LOS DERECHOS HUMANOS SON PARA LOS HUMANOS DERECHOS !

La historia de un sufrido hijo de puta

La historia de un sufrido hijo de puta

Una noche llegó piel y huesos a mi puerta, mojado, apaleado, temeroso
era un gato blanco bizco sin cola,
lo dejé entrar, lo alimenté,
fue uno más en la casa,
desarrolló hacia mí cierta cariñosa confianza,
hasta que un buen día un conocido estacionándose en mi cochera pasó con su auto por encima del gato blanco bizco sin cola,
de inmediato llevé lo que quedaba de él a un veterinario, que dijo:"no hay mucho por hacer, dale estas pastillas… su espinazo está aplastado, pero fue aplastado anteriormente y de algún modo logró sanar, si sobrevive no volverá a caminar, mira estas radiografías, le metieron un escopetazo, mira estos puntos oscuros son perdigones enquistados… además, alguna vez tuvo una cola y alguien se la cortó”…
me llevé el gato a casa,
era un verano caliente,
uno de los más calientes en décadas,
puse al gato en el piso del baño,
le serví agua,
sus pastillas,
no deseaba comer ni beber agua,
yo sumergía mi dedo en el agua, le humedecía la boca, el hocico y le hablaba,
ese verano no fui a ningún lado,
pasé muchos días de ese verano en el baño hablándole,
acariciándolo suavemente,
él me miraba con esos ojos que se le entrecruzaban,
mientras tanto pasaban los días,
una tarde realizó su primer movimiento arrastrándose con sus patas delanteras
(las traseras no querían moverse)
llegó hasta el rincón donde yo había preparado su cama,
se arrastró un poco más y se dejo caer en ella,
fue para mí como el sonido de un clarín presagiando la victoria posible,
aturdiendo el baño,
desparramándose por la ciudad,
yo le conté entonces a ese gato -que la había pasado mal también, no tan mal, pero bastante mal…
una mañana se irguió,
se paró sobre sus patas cayendo luego de espaldas,
me observaba mansamente.
"Lo puedes hacer" le dije.
Él insistió,
se levantaba y volvía a caer,
una y otra vez,
finalmente caminó unos pocos pasos,
era la viva imagen de un borracho,
sus patas se negaban a obedecerle,
cayó nuevamente,
descansó y nuevamente se levantó.
Ustedes conocen el resto de la historia: está mejor que nunca,bizco casi sin dientes, pero ha recuperado su gracia, y esa mirada de sus ojos, pícara, no lo ha abandonado…
Algunas veces me hacen entrevistas,
ellos desean saber de mi vida, de mi literatura,
yo me emborracho,
alzo en brazos a mi gato bizco,
herido de bala,
atropellado dos veces,
sin cola
y digo: "miren, miren esto!!!
"Ellos no entienden nada, insisto, nada de nada,
Preguntan algo por el estilo de: "¿reconoce usted influencias de Celine?"
"No" Levanto mi gato, "por lo que sucede, por cosas como esta, como esta!!!"
Sacudo a mi gato, lo llevo hacia la luz brumosa por el humo y el alcohol,
está relajado, él sabe…

Este es el momento en que la entrevista finaliza, a veces me siento orgulloso cuando miro las fotografías, ahí estoy yo, ahí está mi gato, hemos sido retratados juntos él también comprende que son idioteces, pero que de alguna manera te ayudan.


08 septiembre 2010

Así es mi Perú

Y una vez más lo pintoresco de nuestra sociedad se manifiesta, y es que parece que nuestro querido país fuera un cuadro surrealista . Esta vez da la hora el alcalde del distrito de Chacabamba de la provincia de Huánuco, este señor organizó un peculiar concurso al que bautizó con el nombre de "Quién toma más que yo". El resultado de su concurso, una persona muerta y 5 pobladores hospitalizados. Amplio la noticia. de la web de Peru21.

Fiscalía investiga el hecho y podría denunciar al alcalde por delito de homicidio culposo. Tres personas que participaron en la competencia están hospitalizadas por intoxicación.

Un poblador muerto y al menos cinco intoxicados por el consumo de alcohol metílico dejó como saldo el singular e inusual concurso organizado por la Municipalidad Distrital de Chacabamba, ubicada en la provincia huanuqueña de Yarowilca. En este lugar, el alcalde Vidal Figueroa Soto –quien postula a la reelección por el Movimiento Regional Hechos y No Palabras– no tuvo mejor idea para promover su candidatura que organizar la competencia denominada 'Quién toma más que yo’.

El certamen coincidió con el aniversario del distrito y premiaba al ganador con 150 soles. Diez pobladores de la zona se inscribieron en el evento y tomaron un licor supuestamente preparado a base de aguardiente, el cual fue llevado especialmente para la ocasión desde Huánuco.

Tras beber siete vasos, los campesinos empezaron a caer ebrios unos tras otros. Sin embargo, otros siguieron tomando el licor especial y llegaron a beber hasta 12 vasos. Sin presagiar los estragos que causaría en su organismo, Hernando Lorenzo Quiroz (50) bebió un vaso más y se coronó como el campeón de la jornada.

Sin embargo, debido a su evidente estado de embriaguez, tuvo que ser ayudado por sus familiares para llegar hasta su casa y, horas más tarde, falleció en su cama, a consecuencia de una intoxicación generalizada, producto del consumo excesivo de alcohol.

Enterados de lo ocurrido, efectivos de la Policía y la Fiscalía se dirigieron a la casa del fallecido para realizar las diligencias del levantamiento del cadáver y trasladarlo al centro de salud de Chavinillo para la necropsia de ley. Allí se dieron con la sorpresa de que al menos cinco pobladores que participaron en el concurso también debieron ser internados de emergencia en el centro de salud por la intoxicación causada por el alcohol.

Debido al hecho, el fiscal provincial de Yarowilca, Alberto Garay Delgado, y efectivos de la comisaría local han iniciado las investigaciones del caso para establecer la responsabilidad del alcalde Vidal Figueroa y de los funcionarios que programaron la actividad. “Estamos frente a un hecho que califica como delito de homicidio culposo”, enfatizó Garay.

15 agosto 2010

Tres Mujeres

Este es un relato que encontré de Bukowski, me gusto mucho



Linda y yo vivíamos justo frente al parque McArthur, y una noche que estábamos bebiendo vimos por la ventana que caía un hombre. Una visión extraña, parecía un chiste, pero no era ningún chiste pues el cuerpo se estrelló en la calle. «Dios mío», le dije a Linda, «¡Se espachurró como un tomate pasado! ¡No somos más que tripas y mierda y material pegajoso! ¡Ven! ¡ven! ¡míralo! ». Linda se acercó a la ventana, luego corrió al baño y vomitó. Luego volvió. Me volví y la miré. «Te lo digo de veras, querida, es exactamente igual que un gran cuenco de espaguettis y carne podrida, aderezado con una camisa y un traje rotos!». Linda volvió corriendo al baño y vomitó otra vez.
Me senté y seguí bebiendo vino. Pronto oí la sirena. Lo que necesitaban en realidad era el departamento de basuras. Bueno, qué coño, todos tenemos nuestros problemas. Yo no sabía nunca de dónde iba a venir el dinero del alquiler y estábamos demasiado enfermos de tanto beber para buscar trabajo. cuando nos preocupábamos, lo único que podíamos hacer para eliminar nuestras preocupaciones era joder. Esto nos hacía olvidar un rato. Jodíamos mucho y, para suerte mía, Linda tenía un polvo magnífico. Todo aquel hotel estaba lleno de gente como nosotros, que bebían vino y jodían y no sabían después qué. De vez en cuando, uno de ellos se tiraba por la ventana. Pero el dinero siempre nos llegaba de algún sitio; justo cuando todo parecía indicar que tendríamos que comernos nuestra propia mierda, una vez trescientos dólares de una tía muerta, otra un reembolso fiscal demorado. Otra vez, iba yo en autobús y en el asiento de enfrente aparecen aquellas monedas de cincuenta centavos. Yo no sabía, ni lo sé todavía, qué significaba aquello, quién lo había dejado allí. Me cambié de asiento y empecé a guardarme las monedas. Cuando llené los bolsillo, apreté el timbre y bajé en la primera parada. Nadie dijo nada ni intentó detenerme. En fin, cuando estás borracho, sueles ser afortunado; aunque no seas un tipo de suerte, puedes ser afortunado.
Pasábamos siempre parte del día en el parque mirando los patos. Te aseguro que cuando andas mal de salud por darle sin parar a la botella y por falta de comida decente, y estás cansado de joder intentando olvidar, no hay como irse a ver los patos. Quiero decir, tienes que salir del cuarto, porque puedes caer en la tristeza profunda profunda y puedes verte en seguida saltando por la ventana. Es más fácil de lo que te imaginas. Así que Linda y yo nos sentábamos en un banco a mirar los patos. A los patos les da todo igual, no tienen que pagar alquiler, ni ropa, tienen comida en abundancia, les basta con flotar de aquí para allá cagando y graznando, picoteando, mordisqueando, comiendo siempre. De cuando en cuando, de noche, uno de los del hotel captura un pato, lo mata, lo mete en su habitación, lo limpia y lo guisa. Nosotros lo pensamos pero nunca lo hicimos. Además es difícil cogerlos; en cuanto te acercas ¡SLUUUSCH! una rociada de agua y el cabrón se fue... Nosotros solíamos comer pastelitos hechos de harina y agua, o de vez en cuando robábamos alguna mazorca de maíz (había un tipo que tenía un plantel de maíz) no creo que llegase a conseguir comer ni una mazorca, y luego robábamos siempre algo en los mercados al aire libre... me refiero a las tiendas que tienen mercancías expuestas a la puerta; esto significaba un tomate o dos o un pepino pequeño de cuando en cuando, pero éramos ladronzuelos, raterillos, y nos basábamos sobre todo en la suerte. Los cigarrillos era más fácil, te dabas un paseo de noche y siempre alguien dejaba la ventanilla de un coche sin subir y un paquete o medio paquete de cigarrillos en la guantera. En fin nuestros auténticos problemas eran la bebida y el alquiler. Y jodíamos y nos preocupábamos por esto.
Y como siempre llegan los días de desesperación total, llegaron los nuestros. No había vino, no había suerte, ya no había nada. No había crédito de la casera ni de la bodega. Decidí poner el despertador a las cinco y media de la mañana y bajar al Mercado de Trabajo Agrícola, pero ni siquiera el despertador funcionó bien. Se había estropeado y yo lo había abierto para arreglarlo. Tenía un muelle roto y el único medio que se me ocurrió de arreglarlo fue romper un trozo y enganchar de nuevo el resto, cerrarlo y darle cuerda. ¿Queréis saber lo que les pasa a los despertadores, y supongo que a toda clase de relojes, si les pones un muelle más pequeño? Os lo diré: cuanto más pequeño sea el muelle, más deprisa andan las manecillas. Era una especie de reloj loco, os lo aseguro, y cuando nos cansábamos de joder para olvidar las preocupaciones, solíamos contemplar aquel reloj e intentar determinar la hora que era realmente. Y veías correr aquel minutero... nos reíamos mucho.
Luego, un día, tardamos una semana en adivinarlo, descubrimos que el reloj andaba treinta horas por cada doce horas reales de tiempo y había que darle cuerda cada siete u ocho, porque si no se paraba. A veces despertábamos y mirábamos el reloj y nos preguntábamos qué hora sería.
—¿Te das cuenta, querida? —decía yo— el reloj anda dos veces y media más deprisa de lo normal. Es muy fácil.
—Sí, pero ¿qué hora era cuando pusiste el reloj por última vez? —me preguntó ella.
—Que me cuelguen si lo sé, nena, estaba borracho.
—Bueno, será mejor que le des cuerda porque si no se parará.
—De acuerdo.
le di cuerda, luego jodimos.
Así que la mañana que decidí ir al Mercado de Trabajo Agrícola no conseguí que el reloj funcionase. Conseguimos en algún sitio una botella de vino y la bebimos lentamente. Yo miraba aquel reloj, sin entenderlo, temiendo no despertar. Simplemente me tumbé en la cama y no dormí en toda la noche. Luego me levanté, me vestí y bajé a la calle San Pedro. Había demasiada gente por allí, paseando y esperando. Vi unos cuantos tomates en las ventanas y cogí dos o tres y me los comí. Había un gran cartel: SE NECESITAN RECOGEDORES DE ALGODON PARA BAKERSFIELD. COMIDA Y ALOJAMIENTO. ¿Qué demonios era aquello? ¿algodón en Bakersfield, California? Pensé en Eli Whitney y el motor que había eliminado todo aquello. Luego apareció un camión grande y resultó que necesitaban recogedores de tomates. bueno, mierda, me fastidiaba dejar a Linda en aquella cama tan sola. No la creía capaz de dormir sola mucho tiempo. Pero decidí intentarlo. Todos empezaron a subir al camión. yoY esperé y me aseguré de que todas las damas estaban a bordo, y las había grandes. Cuando todos estaban arriba, intenté subir yo. Un mejicano alto, evidentemente el capataz, empezó a subir el cierre de la caja: «¡Lo siento, señor, completo»! y se fueron sin mí. Eran casi las nueve y el paseo de vuelta hasta el hotel me llevó una hora. Me cruzaba con mucha gente bien vestida y con expresión estúpida. Estuvo a punto de atropellarme un tipo furioso con un Caddy negro. No sé por qué estaba furioso. Quizás el tiempo. Hacía mucho calor. Cuando llegué al hotel, tuve que subir andando porque el ascensor quedaba junto a la puerta de la casera y ella andaba siempre jodiendo con el ascensor, limpiándolo y frotándolo, o simplemente allí sentada espiando. Eran seis plantas y cuando llegué oí risas en mi habitación. La zorra de Linda no había esperado mucho. En fin, le daré una buena zurra y también a él. Abrí la puerta. Eran Linda, Jeannie y Eve.
—¡Querido! —dijo Linda. Se acercó a mí. Estaba toda elegante, con zapatos de tacón alto. Me dio un montón de lengua cuando nos besamos.
—¡Jeannie acaba de recibir su primer cheque del desempleo y Eve está en la ayuda a los desocupados! ¡Estamos celebrándolo!
Había mucho vino de Oporto. Entré y me di un baño y luego salí con mis pantalones cortos. Me gusta mucho enseñar las piernas. Nunca he visto unas piernas de hombre tan grandes y vigorosas como las mías. El resto de mi persona no vale demasiado. Me senté con mis raídos pantalones cortos y posé los pies en la mesita de café.
—¡Mierda! ¡mirad esas piernas! —dijo Jeannie. —sí, sí —dijo Eve.
Linda sonrió.
Me sirvieron un vaso de vino.
Ya sabéis cómo son esas cosas. Bebimos y hablamos, hablamos y bebimos. Las chicas salieron a por más botellas. Más charla. El reloj daba vueltas y vueltas. Pronto oscureció. Yo bebía solo, aún con mis raídos pantalones cortos. Jeannie había ido al dormitorio y se había derrumbado en la cama. Eve se había derrumbado en el sofá y Linda en otro sofá de cuero más pequeño que había en el vestíbulo, delante del baño. Yo seguía sin entender por qué me había dejado en tierra aquel mejicano. Me sentía desgraciado. Entré en el dormitorio y me metí en la cama con Jeannie. Era una mujer grande, estaba desnuda. Empecé a besarle los pechos, chupándolos.
—Eh, ¿qué haces?
—¿Qué hago? ¡Joderte! Le metí el dedo en el coño y lo moví arriba y abajo.
—¡Voy a joderte!
—¡No! ¡Linda me mataría!
—¡Nunca lo sabrá!
La monté y luego muy lenta lenta quedamente para que los muelles no rincharan, pues no debía oírse el menor rumor, entré y salí y entré y salí siempre despacio despacio y cuando me corrí pensé que nunca pararía. Uno de los mejores polvos de mi vida. Mientras me limpiaba con las sábanas, se me ocurrió este pensamiento: Quizás el hombre lleve siglos jodiendo mal.
Luego salí de allí, me senté en la oscuridad, bebí un poco más. No recuerdo cuánto tiempo estuve allí sentado. Bebí bastante. Luego me acerqué a Eve. Eve la de la ayuda a los desocupados. Era una cosa gorda, un poco arrugada, pero tenía unos labios muy atractivos, obscenos, feos, muy cachondos. Empecé a besar aquella boca terrible y bella. No protestó en absoluto, abrió las piernas y entré. Se portó como una cerdita, gruñendo y tirando pedos y sornando y retorciéndose. No fue como con Jeannie, largo y emocionante, fue sólo plaf plaf y fuera. Salí de allí. Y antes de que pudiese llegar a mi sillón otra vez la oí roncar de nuevo. Sorprendente... jodía igual que respiraba... no le daba la menor importancia. Cada mujer jode de un modo distinto, y eso es lo que mantiene al hombre en movimiento. Eso es lo que mantiene a un hombre atrapado.

Me senté y bebí algo más pensando en lo que me había hecho aquel sucio mejicano hijo de puta. No merece la pena ser cortés. Luego empecé a pensar en la ayuda a los desocupados. ¿Podrían acogerse a ella un hombre y una mujer que no estuviesen casados? Por supuesto que no. Que se muriesen de hambre. Y amor era una especie de palabra sucia. Pero eso era algo de lo que había entre Linda y yo: amor. Por eso pasábamos hambre juntos, bebíamos juntos, vivíamos juntos. ¿Qué significaba matrimonio? Matrimonio significaba un JODER santificado y un JODER santificado siempre y finalmente, sin remisión, significa ABURRIMIENTO, llega a ser un TRABAJO. Pero eso era lo que el mundo quería: un pobre hijo de puta, atrapado y desdichado, con un trabajo que hacer. Bueno, mierda, me iré a vivir al barrio chino y traspasaré a Linda a Big Eddie. Big Eddie era un imbécil, pero al menos compraría a Linda algo de ropa y le metería filetes en el estómago, que era más de lo que yo podía hacer.
Bukowski Piernas de Elefante, el fracasado.
Terminé la botella y decidí que necesitaba dormir un poco. Di cuerda al despertador y me acosté con Linda. Se despertó y empezó a frotarse conmigo.
—Oh mierda, oh mierda —dijo—. ¡no sé que me pasa!
—¿Qué hubo, nena? ¿estás mala? ¿quieres que llame al Hospital General?
—Oh no, mierda, sólo estoy ¡CALIENTE! ¡CALIENTE! ¡MUY CALIENTE!
—¿Qué?
—¡Digo que estoy muy caliente! ¡JODEME!
—Linda...
—¿Qué? ¿qué? —estoy cansadísimo. Llevo dos noches sin dormir. Ese largo paseo hasta el mercado de trabajo y luego la vuelta, treinta y dos manzanas, con aquel sol... es inútil. No hay nada que hacer. Estoy hecho migas.
—¡Yo te AYUDARE!
—¿Qué quieres decir?
Se arrastró por el sofá y empezó a chupármela. gruñí agotado.
—Querida, treinta y dos manzanas con aquel sol... estoy liquidado.
Ella siguió. Tenía una lengua como papel de lija y sabía usarla.
—Querida —le dije— ¡Soy una nulidad social! ¡no te merezco! ¡déjalo, por favor!
Como digo, ella sabía hacerlo. Unas pueden; otras no. La mayoría sólo conocen el viejo chup chup. Linda empezó con el pene, lo dejó, pasó a las bolas, luego las dejó, volvió otra vez al pene, fue subiendo en espiral, despertando un maravilloso volumen de energía, Y DEJANDO SIEMPRE EL CAPULLO PROPIAMENTE DICHO. INTACTO. Por último, yo me disparé y me lancé a decirle las diversas mentiras sobre lo que haría por ella cuando consiguiese por fin enderezar el culo y dejar de ser un golfo.
Entonces ella atacó el capullo, colocó la boca a un tercio de su longitud, hizo esa pequeña presión con los dientes, el mordisquito de lobo y yo me corrí OTRA VEZ... lo cual significaba cuatro veces aquella noche. Quedé completamente agotado. Hay mujeres que saben más que la ciencia médica.
Cuando desperté estaban todas levantadas y vestidas, y con buen aspecto. Linda, Jeannie y Eve. Intentaron destaparme, riendo.
—¡Bueno, Hank, vamos a divertirnos un poco! ¡y necesitamos un trago! ¡Estaremos en el bar de Tommi-Hi!
—¡Vale, vale, adiós! salieron las tres meneando el culo.
Todo el Género Humano estaba condenado para siempre.
Cuando ya iba a dormirme sonó el teléfono interior.
—¿Sí?
—¿Señor Bukowski?
—¿Sí?
—¡Vi a esas mujeres! ¡venían de su casa!
—¿Y cómo lo sabe? Tiene usted ocho pisos y unas siete u ocho habitaciones por piso.
—Conozco a todos mis inquilinos, señor Bukowski. Aquí no hay más que gente trabajadora y respetable.
—¿Sí?
—Sí, señor Bukowski, llevo regentando este lugar veinte años, y nunca jamás había visto cosas como las que pasan en su casa. Siempre hemos tenido aquí gente respetable, señor Bukowski.
—Sí, son tan respetables que cada poco un hijo de puta se sube a la terraza y se tira de cabeza a la calle y va a caer a la entrada entre esas plantas artificiales que tienen ustedes allí.
—¡Le doy de plazo hasta el mediodía para irse, señor Bukowski!
—¿Qué hora es en este momento?
—Las ocho.
—Gracias.
Colgué..
Busqué un alka-seltzer. Lo bebí en un vaso sucio. Luego busqué un poco de vino. Corrí las cortinas y miré el sol. Era un mundo duro, no me decía nada, pero odiaba la idea de volver otra vez al barrio chino. Me gustan las habitaciones pequeñas, sitios pequeños donde poder pelearse un poco. Una mujer. Un trago. Pero nada de trabajo diario. No podía soportarlo. No era lo bastante listo. Pensé en tirarme por la ventana pero no podía. Me vestí y bajé a Tommi-Hi's. las chicas reían al fondo del bar con dos tipos. Marty, el encargado, me conocía. Le hice una seña. No hay dinero. Me senté allí.
Apareció ante mí un whisky con agua y una nota.
«Reúnete conmigo en el Hotel Cucaracha, habitación 12, a medianoche, la habitación será para nosotros. Amor, Linda.»
Bebí el whisky, salí de allí, fui al Hotel Cucaracha a medianoche.
—No, señor —me dijo el recepcionista—, no hay ninguna habitación 12 reservada a nombre de Bukowski.
Volví a la una. Había estado todo el día en el parque, toda la noche. Allí sentado. Lo mismo.
—No hay ninguna habitación 12 reservada para usted, señor.
— ¿Ninguna habitación reservada para mí a ese nombre o a nombre de Linda Bryan?
Comprobó sus libros.
—Nada, señor.
— ¿Le importa que mire en la habitación 12?
—No hay nadie allí, señor. Se lo aseguro.
—Estoy enamorado, amigo, lo siento. ¡Déjeme echar un vistazo, por favor!
Me echó una de esas miradas que se reservan para los idiotas de cuarta categoría y me dio la llave.
—Si tarda más de cinco minutos en volver, tendrá problemas. Abrí la puerta, encendí las luces.
— ¡Linda!
Las cucarachas, al ver la luz, volvieron todas corriendo a meterse debajo del empapelado. Había miles. Cuando apagué la luz, las oí corretear saliendo otra vez. el propio empapelado no parecía más que una gran piel de cucaracha.
volví a bajar en ascensor.
—Gracias dije—, tenía usted razón. No hay nadie en la habitación 12.
Por primera vez, su voz pareció adoptar un vago tono amable.
—Lo siento, amigo.
—Gracias —dije.
Salí del hotel y giré a la izquierda, es decir hacia el Este, es decir, hacia el barrio chino. mientras mis pies me arrastraban lentamente hacia allí, me preguntaba, «¿Por qué mienten las personas?» Ahora ya no me lo pregunto, pero aún recuerdo, y ahora, cuando mienten, casi lo sé mientras están mintiendo, pero aún no soy tan sabio como el recepcionista del Hotel Cucaracha que sabía que la mentira estaba en todas partes, o la gente que pasaba volando ante mi ventana mientras yo bebía oporto en cálidas tardes de Los Ángeles frente al parque McArthur, donde aún cazan, matan y devoran a los patos, y a la gente.
El hotel aún sigue allí, y también la habitación en la que parábamos, y si algún día te molestas en venir, te lo enseñaré. Pero eso tiene poco sentido, ¿verdad? Digamos sólo que una noche jodí a tres mujeres, o me jodieron ellas. Y cerremos con esto la historia.

10 agosto 2010

Armando Robles Godoy

En la tarde me enteré del fallecimiento del cineasta y escritor Armando Robles Godoy. El se encontraba delicado desde julio pasado ha raíz de un atropello vehicular que sufri. Su salud en estas últimas semanas se había deteriorado más, y aunque se conservaban esperanzas de que mejore, hoy en la mañana falleció de un paro cardiorrespiratorio.

Yo descubrí a Robles Godoy hace unos meses cuando vi su película "La muralla verde" y quedé impresionado por la manera en que retrató a los personajes y la forma en que hiló la historia. Su perdida se da ahora que él estaba enfocado en labores pedagócias para formar nuevos cineastas e impulsar el cine nacional que ahora parece estar entrando en un nuevo auge.


02 agosto 2010

Consejos para afrontar la ruptura de una relación.

La imagen de abajo la colgó el Otorongo, me pareció divertidísima. El video lo encontré hace unos días navegando en Youtube. Como dice al final de la imagen, compártanlo, estos consejos le pueden servir a alguien.



(Click a la imagen para agrandar)